Está ubicada a unos 10 kilómetros de
la ciudad y tiene aproximadamente dos
kilómetros de largo. Como la mayoría
de las playas de esta zona, está
celosamente cubierta por una inmensa
montaña verde y, al margen, un hermoso
cocotal.
También está San Rafael, un hermoso
poblado de gente hospitalaria. Este
mismo nombre lo lleva su cálida y
hermosa playa, al igual que su río,
que dicho se de paso, es el único en
todo el país en permanecer más de 100
años con un caudal interrumpido, a
través de la impresionante montaña que
lo cubre.
El principal río es el Yaque del Sur,
que desemboca a pocos kilómetros al
norte de la ciudad de Barahona. El
segundo río de importancia en la
provincia es el Nizaíto. Otros ríos,
de corto recorrido, son el Palomino,
Bahoruco, San Rafael, Sito y Los
Patos. La laguna de Rincón o Cabral es
compartida por las provincias Barahona
e Independencia. Anteriormente
existían las lagunas Caballero y
Pescadería pero han sido desecadas ya
prácticamente han desaparecido; han
sido desecadas para uso agrícola y
ganadero.
Gran parte de la provincia, en su
porción occidental, está ocupada por
la Sierra de Bahoruco. También se
encuentra la Sierra Martín García, en
los límites con Azua, el extremo
oriental de la Sierra de Neiba y la
Loma de Sal y Yeso.
La carretera 44 a lo largo de la Costa
Azul de Barahona nos ofrece un paisaje
único y espectacular en la República
Dominicana. De un lado la exuberante
vegetación de la selva tropical de la
Sierra de Bahoruco y del otro las
playas que se asoman al agua azul
turquesa del mar Caribe a lo largo de
este trazado. Juan Esteban, Bahoruco,
Paraíso y Enriquillo son algunos de
los pueblos pesqueros que se
encuentran en la costa.
Las principales playas son la de San
Rafael, el Quemaíto, Saladilla, los
Patos y Paraíso. La de San Rafael es
de las más concurridas. Sus aguas son
bravas y los jóvenes se divierten con
el ir y venir de sus olas. El río San
Rafael desemboca en la playa. Sus
frías aguas son embalsadas formando
agradables piscinas de agua cristalina
que provocan un tonificante baño.
Importantes selvas y parques se
encuentran en la Sierra de Bahoruco.
Las vistas y paisajes desde aquí son
espectaculares. Grandes montañas se
asoman al mar y contemplar las vistas
del mar adentro desde ellas es una
sensación especial. Hay vistas
bellísimas desde el Mirador Paraíso y
la Vía Cabral-Polo, la reserva
biológica Padre Miguel Domingo Fuertes
y el Parque Nacional Donald Dodd, que
forman parte del Sistema Nacional de
Áreas Protegidas.
Una de las atracciones más populares
de Barahona es el Polo Magnético. Se
encuentra en el tramo que une los
poblados de Las Auyamas y Polo, donde
es posible ver un automóvil
misteriosamente subir una cuesta con
el motor apagado y sin que nadie lo
empuje.
Antes del descubrimiento y la
colonización por los españoles, la
isla de Española estaba dividida en
cinco cacicazgos, a uno de los cuales,
Jaragua, que gobernaba Bohechío,
pertenecía la demarcación donde se
ubica Barahona.
En torno al origen del nombre de
Barahona se han formulado conjeturas e
hipótesis improbadas. Algunos apuntan
que proviene de Vara y Ona y otras de
Bahía Honda. El primer término, según
los decires, era empleado por los
españoles para medir especies y el
segundo para referirse a la Bahía de
Neyba, donde está situada la
población.
Barahona es un apellido español,
(Barahona es un apellido árabe de
acuerdo al libro escrito por Matias
Ramirez Suero en el año 1983), y así
se comprueba en Historia del
desarrollo de Barahona. Los españoles
se esparcieron por todo el territorio
y designaron objetos y lugares con
nombres de ellos. Francisco de
Barahona, Gabriel Barahona, Luis de
Barahona y Juan de Barahona llegaron
en el primer y segundo viajes del
Almirante Cristóbal Colón.
La obra de referencia sostiene que
Barahona es un apellido que
encontramos en españoles que llegaron
a la isla tras su descubrimiento en
1492.
Un nitaíno de descendencia española
fue Juan Barahona, colono aliado de
los rebeldes de Francisco de Roldán,
quienes se sublevaron en el cacicazgo
de Jaragua, que abarcaba el espacio
físico en el que hoy se sitúan la
provincia de Barahona, y gran parte de
la región Suroeste
La rebelión de Roldán, primera
alteración social en el Nuevo Mundo,
comenzó en mayo de 1496, y concluyó en
noviembre de 1498, lapso en el cual
españoles, esclavos e indios
desafiaron el absolutismo y la
explotación del Imperio Español, que
sufrió una derrota.
Veintiún años después, la región fue
escenario de otro alzamiento, el del
Cacique Enriquillo, en 1519, quien
desde las montañas del Bahoruco lanzó
el primer grito de libertad en
América.
Junto a un numeroso grupo de indígenas
combatió a los españoles hasta 1533,
año en que suscribió la paz con el
gobierno español, a través del capitán
general Francisco Barrionuevo. Así,
ese imperio padeció su segunda derrota
en la isla.
Luego la región fue teatro de acciones
de negros esclavos traídos de África
–que también desafiaron la ignominia
de los españoles- y de piratas,
quienes asaltaban a los navegantes del
Mar Caribe y cometían otras fechorías.
Con el transcurrir histórico, se fue
formando un cuadro que en 1795 se
caracterizaba por la frondosidad de
los árboles, los cuales se constituían
en atracción para buscadores de leña,
primero y productores de madera,
después.
En 1801, las tropas revolucionarias
del general haitiano Toussaint
Louverture penetraron, en la lucha
contra los franceses, por el Sur y el
Norte de la parte oriental de la isla
e improvisaron chozas en sitios
estratégicos. Un año después, 1802,
Louverture impartió órdenes para la
fundación oficial de Barahona, pasando
a ser dependencia de Azua.
La estadía del general haitiano fue
breve y, a partir de entonces, la
villa adquirió categoría social y pasó
por un proceso de progreso muy
paulatino, que se aceleró a finales de
siglo XIX y a principios de siglo XX.









